Política asistencial, desarrollo humano y ciudadanía en américa latina

Andrenacci, Luciano Enrique (2018). 'Política asistencial, desarrollo humano y ciudadanía en América Latina' Paper presented at the annual conference of the HDCA, Buenos Aires, Argentina 2018.

Abstract

Desde la generalización de regímenes políticos democráticos, en los años 1990, los Estados de la región latinoamericana han hecho significativos esfuerzos en la expansión de su gasto público; así como en la multiplicación y sistematización de sus políticas sociales. A pesar de las limitaciones y oscilaciones propias a estructuras fiscales procíclicas y heterónomas de procesos globales, así como de las tensiones propias a regímenes políticos abiertos en el marco de estructuras sociales altamente desiguales, esto condujo a un notable aumento del gasto social total y per cápita. También permitió o acaso facilitó el reforzamiento -en algunos casos la aparición- de una perspectiva de inclusión ciudadana para la política social y para los modelos de desarrollo.

Una parte importante de este esfuerzo fiscal quedó absorbido por los esquemas de seguridad social, cuyos marcados déficits y regresividad distributiva relativa son comunes para toda la región. Sin embargo, la aparición de seguros de retiro y de vejez no contributivos -una novedad para la mayor parte de la región- ayudó a disminuir la regresividad distributiva de la seguridad social y a aumentar su universalismo. Los rubros más naturalmente universalistas de la política social (educación, salud, infraestructura social básica) también protagonizaron importantes índices de crecimiento. Aunque una parte de este esfuerzo quedó esterilizado o sometido a los vaivenes del crecimiento económico, en todos estos rubros hubo marcados avances de cobertura y, en muchos casos, se produjeron notables procesos de reducción de desigualdad relativa de acceso.

La creación (en algunos países) o la elevación (en otros) de los umbrales mínimos de protección social incorporó, aunque de manera difusa, criterios de inclusión ciudadana para territorios y grupos tradicionalmente excluidos, como los de las periferias urbanas o las comunidades rurales de pueblos originarios. Este “inclusionismo” adoptó, además -cuando pudo, y de manera no sistemática-, enfoques multidimensionales de desarrollo. La idea, tanto técnica como política, de que el desarrollo es un proceso de cambio material y simbólico complejo, sobre el que las políticas de intervención necesitan pluralidad y sistematicidad - “integralidad”- se instaló acaso más rápidamente de lo esperado. El neodesarrollismo hizo uso extensivo e intensivo del enfoque de desarrollo humano, aunque los matices ideológicos de las coaliciones gobernantes no necesariamente lo plantearan de modo explícito.

En este proceso, como muchxs observadorxs han notado, una nueva política asistencial, suerte de Cenicienta de las políticas sociales, tuvo un rol central. Aunque su peso sobre el gasto público social no es el más importante, fue el rubro de política social de mayor crecimiento relativo a su punto de partida, y pronto se situó en el centro de la arena política. Los programas públicos de todos los niveles estatales focalizados en grupos con riesgos específicos de integración social, sólo parcial o marginalmente cubiertos por los esquemas clásicos de la seguridad social y los servicios universalistas (tales como la pobreza, el empleo indigno, la infancia, la vejez, la discapacidad, la institucionalización penal y otros) recibieron una creciente atención, y fueron objeto de múltiples nuevas intervenciones. El esfuerzo financiero mayor -y el protagonismo político central- fue para los esquemas de transferencia monetaria, que impactaron directamente sobre la inclusión en el consumo y los servicios públicos esenciales. Pero detrás de estos programas-vidriera del “inclusionsimo” latinoamericano, una notable gama de intervenciones tendieron -con diferentes grados de focalización y condicionamiento- a asistir a grupos y territorios con problemáticas específicas, que en muchos casos entraron en contacto con las organizaciones estatales por primera vez.

Este protagonismo de la política asistencial, en las últimas tres décadas, le ha dado nueva actualidad al debate, ya clásico, acerca de cuáles son las ofertas de ciudadanía que estas intervenciones vehiculizan y, de un modo más general, a qué tipo de desarrollo aspiran a favorecer. Detrás de cuestiones aparentemente operativas o financieras, tales como los protocolos de acceso e intervención de los programas asistenciales, o las formas de distribución de los costos de los programas, la política pública asistencial funciona como un dispositivo que ofrece inclusión condicionada -cambios de situación por cambios de posición y conducta- reflejando imperativos políticos y sociales de época, así como conflictos y tensiones de la coyuntura.

Esta mesa aspira a poner en discusión las experiencias de política asistencial de los países de la región latinoamericana, tratando de ofrecer hipótesis de respuesta a los siguientes -entre otros posible- interrogantes:

¿Qué relación hubo entre la nueva política asistencial y la democratización de los regímenes políticos?

¿Qué aspectos de continuidad y cambio técnico e ideológico hubo entre la etapa neoliberal de los años 1990 y los intentos de su superación en el siglo XXI?

¿Cómo construyó su sujeto/objeto de intervención? ¿Cuáles son los criterios, antiguos y nuevos, que definen a los umbrales de necesidad y a las formas de intervención y de derecho asistencial?

¿Fue la nueva política asistencial un vehículo de mejora de las condiciones materiales de vida cuantitativa y cualitativamente importante? ¿Cuáles son los mejores indicadores de esto, y cuán robusto es el resultado de su medición?

¿Fue la nueva política asistencial un vehículo de reducción de la desigualdades materiales y simbólicas clásicas de la región? ¿Cuáles son los mejores indicadores de esto, y cuán robusto es el resultado de su medición?

¿Tiene la nueva política asistencial perspectivas de ciudadanía -elementos de inclusión universal- sustantivas? ¿Cuáles son las principales limitaciones y tensiones que es posible identificar al respecto?

¿Tiene la nueva política asistencial perspectivas de desarrollo humano -concepciones multidimensionales de bienestar- sustantivas? ¿Cuáles son las principales limitaciones y tensiones que es posible identificar al respecto?

Se espera que los participantes produzcan una comunicación, de un mínimo de 5 (cinco) y un máximo de 10 (diez) páginas, sin contar referencias bibliográficas y/o anexos, para ser presentada en una de las reuniones, en un máximo de 15 (quince) minutos. Las comunicaciones ensayarán respuestas a uno o más de los interrogantes arriba sugeridos. Cada reunión dispondrá de 120 (ciento veinte) minutos, la mitad destinados a las presentaciones, y la otra mitad destinados a discusión de los participantes. Los coordinadores podrán invitar a hacer preguntas y comentarios cortos a los asistentes.

scroll to top